La ola de transformación digital en el sistema de justicia peruano alcanza un nuevo hito con el debate sobre el uso de la Inteligencia Artificial (IA) en los tribunales arbitrales y las contrataciones del Estado. Si bien la promesa de procesar expedientes voluminosos y reducir plazos resulta atractiva, la falta de regulación sobre los límites de estas herramientas en la deliberación jurídica enciende alarmas legítimas sobre el debido proceso y la predictibilidad del sistema.

Al respecto, los abogados Jorge Cano Sánchez y Francisco Bonnett Escobar, reconocidos expertos en arbitraje y solución de controversias, advierten que la IA debe entenderse estrictamente como un soporte y jamás como un sustituto del razonamiento humano. Encomendar la valoración de pruebas complejas o la motivación de un laudo a un algoritmo compromete la independencia y la confidencialidad.
La justicia estatal y privada exige evaluar particularidades técnicas, sociales y de equidad que las máquinas no pueden decodificar, corriendo el riesgo de emitir resoluciones estandarizadas que afecten los intereses de las partes. Por ello, desde el Centro Nacional de Arbitraje y Altos Estudios del Perú (CENA), reafirmamos que el progreso real no radica en automatizar el criterio, sino en capacitar a los operadores para liderar esta transición tecnológica con integridad.
Frente a las corrientes de modernización, nuestra institución se posiciona como el referente académico indispensable para trazar líneas entre la eficiencia operativa y el rigor ético.
Articulo escrito por el Abogado Francisco Bonnett Escobar, Experto en Contratación Publica y Arbitraje.
Ceo de Bonnet y Asociados.


